MÁS ALLÁ DEL GRAN RÍO
El cuento es un muy buen
recurso a la hora de explicarnos y explicar situaciones de la vida, en especial
situaciones que pensamos complejas como lo es la muerte y el duelo.
No importa como contemos la
muerte, importa es la comprensión que tengamos de la misma y que esta sea
proporcional a la realidad, pues en algunas historias tendemos a mitificar la
muerte e incluso a maquillarla de manera que no parezca muerte ni un proceso
universal, irreversible, inevitable y definitivo. Sin embargo, no podemos desconocer que
nuestra cultura; en la mayoría de los casos, tiende a dar explicaciones de la
muerte asociadas a la trascendencia, sea esta como un cambio de estado, de
forma, de lugar, de esencia o incluso explicaciones abstractas que requieren un
pensamiento complejo para explicarlo. Y creo que esto es adecuado ya que la
muerte nos invita a pensar, imaginar, elucubrar, pero también nos invita a
vivir y a gastarnos cada día al máximo, pues llegará un momento donde nos
tenderá una mano invitándonos a terminar con lo que veníamos y continuar en
otro quehacer si creemos en ello, o simplemente terminar de manera definitiva si
no creemos en nada diferente a lo material y mundano.
Este bonito cuento nos
muestra una de las tantas maneras de explicar la muerte, pero que incluye lo
que expliqué con anterioridad: que es universal, irreversible, definitiva e
inevitable, y desde la metáfora nos permite ver algo tan natural de una manera
que logra ser tranquilizadora, no menos triste, pero si más normal. Y si esto
lo intentamos mostrar a los pequeños, podríamos lograr por medio de un cuento,
normalizar una situación que hemos vuelto anormal y aterrorizadora.
Los invito a leerlo y
repensar la muerte, la propia muerte e incluso la de los demás e intentar verla
con calma y aceptar que es para todos, razón por la cual debemos disfrutar el
hoy.
Puede ser descargado en el siguiente link:
Ó
Juan David Osorio G.

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