viernes, 4 de mayo de 2018

Comunicación





Comunicación

Es aquel capítulo de la formación que nadie nos enseña y que se aprende de observar los maestros con los que compartimos el día a día en el hogar, el colegio, la universidad, el trabajo y durante el resto de la vida, pero que se requiere de una capacidad de escucha y de observación muy aguda para lograr aprender, entender y recibirla de la mejor manera, sin perder nuestra autenticidad para comunicarnos y lograr el fin al momento de enviar o recibir un mensaje, sin embargo no siempre aprendemos a hacerlo de la mejor forma en nuestro proceso formativo técnico como lo es el colegio o la universidad, ya que no es una “necesidad” importante ni de interés en muchas instituciones, a pesar de ser la comunicación la herramienta que más usamos en la mayoría de nuestras relaciones familiares, sociales, políticas, laborales etc.
Y si además le agregamos no solo que es una herramienta de uso frecuente, sino que es la herramienta de uso obligado como sucede en muchas profesiones y en especial a los que pertenecemos al área de la salud; sería lo mínimo esperable que quien se haga llamar profesional en esta área y además se considere un artista en su oficio tenga la mínima formación y capacidad comunicativa para acercarse a la gente y en especial a los pacientes, que de entrada ya están sufriendo por sus padecimientos y esperan ser recibidos, tratados e informados con empatía y compasión  y que si no logramos comunicarnos  de forma óptima, seremos responsables de un malestar adicional e incluso de acrecentar la angustia y el sufrimiento de quien recibe una noticia grave o una mala noticia de una manera incorrecta.
Quiero compartir este corto video perteneciente a una película llamada un loco suelto en Nueva York, donde evidenciamos una situación sumamente frecuente en la atención médica, como lo es un paciente enojado, acelerado, impaciente y además angustiado por una condición clínica que lo aqueja crónicamente y lo tiene sufriendo, con la contraparte de una profesional con poco tacto, mínima capacidad comunicativa, enganchada con la conducta negativa del paciente, lo que consigue inevitablemente una pésima relación médico paciente y un resto de día seguramente malo para la profesional como para quienes la rodean, al igual que un día de pesadilla para el paciente al momento de salir de la atención.
No justifico la falta de educación, cultura, paciencia, tolerancia ni el irrespeto de algunos y en ocasiones muchos pacientes, sin embargo esto no justifica ni explica la misma falta en muchos profesionales, que frecuentemente se indignan con el comportamiento de los pacientes, pues olvidamos que en la atención médica somos nosotros los que controlamos la situación y cuando un paciente llega a nosotros o nosotros a ellos, de entrada vienen perdiendo en muchas circunstancias como son: síntomas físicos, síntomas psíquicos, pérdida de la calidad de vida, alteración del sueño, fatiga, angustia por la enfermedad y sus implicaciones a nivel personal, emocional, espiritual, económico, familiar, laboral, social y la posibilidad que esta condición además de lo anterior corresponda a una enfermedad no curable e incluso lo conducirá a la muerte propia o a la muerte de su familiar o ser amado y si a eso le agregamos un profesional que no logra entender esto y aceptar que estas condiciones pueden explicar mucho del comportamiento de los pacientes y que en su actuar lo que nos están informando es que su condición lo está desbordando física y psíquicamente y que al recurrir a nosotros esperan que seamos un oasis en un desierto e incluso el bálsamo para su sufrimiento físico y psíquico; pero le devolvemos su comportamiento con maltrato, desprecio, desatención, desinterés y en ocasiones, subestimando su condición olvidando su padecimiento. Como esperar una medicina más humana, amigable, cercana, empática y compasiva si no logramos escuchar, observar, tocar ni entender más allá de nuestros prejuicios, ni intentamos entender este comportamiento y  verlo de la manera más objetiva para así dar a ellos lo que realmente necesiten de nosotros, atención, cuidado, importancia y finalmente un médico que procura subirse a su capacidad de comprensión y se monta en el discurso coloquial para lograr una comunicación bidireccional afectiva y asertiva con una mejor relación e imparto en la atención y el tratamiento.
Miremos los pacientes a los ojos, escuchémoslos no solo con el conocimiento, también con el sentir, toquémoslos con el corazón y hablémosles con el alma, no nos enfrentemos a ellos, pues de esta manera nos usarán como bolsa de boxeo para descargar en nosotros con su ira todos los golpes provenientes de su angustia y sufrimiento.
Puede también ser visto en el siguiente link:


Ó


Juan David Osorio González

No hay comentarios.:

Que hacemos en cuidados al final de la vida.

Que hacemos en cuidados al final de la vida.

Que hacemos en cuidados al final de la vida. Puedes ver el vídeo completo en el siguiente link: https://m.facebook.com/story.php?story_fbi...