miércoles, 28 de marzo de 2018

Enfermería en cuidados paliativos y oncología.





Enfermería en cuidados paliativos y oncología.

Que sería de la medicina sin la enfermería,  no diría que son nuestra mano derecha, pues sería subestimar su profesión y trabajo, diría que son nuestro complemento y nuestro suplemento en muchas de las actividades del diario laborar, tanto para nosotros los médicos, como para los demás profesionales del área de la salud, las ciencias humanas y sociales, y en especial en el acompañamiento, cuidado y manejo de nuestros enfermos y sus familias; quiero compartir estos dos documentos que encontré en la red de libre distribución pero no menos significativos y en especial en dos actividades en las cuales nos es necesaria su ayuda y su actividad tanto desde la academia, como desde el servir al ser humano, como lo es la enfermería en oncología y la enfermería en cuidados paliativos; creo que es fundamental reconocer el papel que tiene esta profesión en esta área y desligarlas de tanta actividad administrativa y devolverles la parte asistencial que históricamente han hecho de manera sobresaliente, pero que rápidamente por la presión de los sistemas de salud han ido perdiendo su espacio. No queda más que agradecerles por su maravilloso trabajo y difundir esta información de carácter académico para que los demás profesionales y pacientes entendamos parte del trabajo de enfermería, tan importante como el mismo trabajo médico.

Gracias al equipo consultor de cuidados paliativos Hospital Donostia y al Instituto nacional de cáncer, Buenos Aires, por permitir disponer libremente de estos documentos.

Los documentos pueden ser descargados en los siguiente links:

Guía de enfermería en cuidados paliativos. Hospital Donostia.



Manual de enfermería oncológica. Instituto nacional de cáncer.



Juan David Osorio G.

viernes, 23 de marzo de 2018

Aprender a Convivir




Aprender a Convivir

Un cordial saludo.
Mi interés con esta comunidad es publicar recursos referentes a la enfermedad terminal, el morir, la muerte y el duelo, a través de guías,  libros, folletos, circulares, cuentos, historias y videos, para que tanto los profesionales de la salud como los pacientes y sus familiares puedan acercarse a un tema que progresivamente se hace más espinoso y doloroso para muchos; procurando mostrar el envejecer el enfermar y el morir como una situación humana irrenunciable e intransferible, pero completamente natural, aceptable  y vivible para aquellos que deseen intentar entenderlo y experimentarlo mientras lo van viviendo o acompañan a quienes lo están sufriendo, considero que al ser este tema tan propio de nosotros  sea cercano y no distante y que los que pertenecemos al sector salud, estamos en la obligación de trabajarlo y entenderlo para así normalizarlo con quien lo está viviendo y sintiendo en primera o en tercera persona.
Sin embargo la publicación que quiero recomendar hoy no es precisamente referente a los cuidados al final de la vida, los cuidados paliativos ni la enfermedad terminal o la muerte; pero sí un recurso que a quienes quieran leerlo, les contribuirá a una mejor vida para ellos y los que los rodean; y llegado el momento de partir, mirar hacia atrás y lograr respirar profundo y con la satisfacción de la misión cumplida y la tranquilidad de la partida, de quien la vida ha sido un emocionante viaje enriquecido con personas, momentos y un sinnúmero de recuerdos.
Les dejo este maravilloso libro que nos invita a vivir mejor y a hacerles la vida mejor a los demás.

El libro puede ser descargado en los siguientes links:

https://drive.google.com/file/d/1Cyfkxk8ETemTxtI8o1NgiyyKiPyXflCh/view?usp=sharing

https://www.facebook.com/groups/530299970475503/848103528695144/

La convivencia no se aprende en la universidad, se aprende en el hogar y se cultiva durante la vida, pero no es un excluyente para aquellos que aun no entienden ni aceptan la diferencia (de género, racial, cultural, social, de culto, religiosa, política, sexual, etc) pues el aprendizaje hace parte de la vida y afortunadamente tenemos toda nuestra vida para aprender, siempre que estemos en capacidad de alejarnos de nuestros prejuicios y acercarnos al ser humildes y mas humanos, por eso quiero compartir este libro, para quienes crean que cada día se aprende a convivir y se puede hacerlo cada día mejor, los que consideren lo contrario por favor hagan caso omiso a esta publicación.
Juan David Osorio G.
#CuidadosAlFinalDeLaVida
#CuidadosPaliativos

viernes, 16 de marzo de 2018

Que la academia no nos haga sordos y ciegos ante la verdad de nuestros enfermos.





Gracias Maestra
Gracias a esta gran maestra por permitirme contar su significativa historia con un único fin, y es que, gracias a su sufrimiento, pero gran sabiduría, aprendamos tanto terapeutas como cuidadores a ser compasivos, comprensivos, humildes, receptivos y amorosos con quien por las circunstancias que sean no desean vivir más.

Ella, de quien no mencionaré su nombre, siendo este muy hermoso, fue una mujer inigualable, pero como muchas a quien la vida no le sonríe y por innumerables situaciones, familiares, sociales, económicas y personales, opta por transitar un camino con muchas aristas y dificultades; pero con gran aprendizaje para su corta edad, infortunadamente una de estas situaciones la condujo en un momento de su vida a consumir algún tipo de sustancia, que su cuerpo no toleró y dramáticamente no soportó, generándole gran malestar, disconfort y enfermedad, causándole múltiples heridas, largas, anchas y profundas en sus muslos y piernas, que la obligaron a pasar los últimos meses de vida postrada en una cama, sin poder caminar, ni siquiera incorporarse para ir al baño a hacer aquello que cualquiera en plena salud lo hace de manera mecánica y automática como es: bañarnos, vestirnos, número uno y número dos; viéndose en la obligación de usar un pañal 24 horas tal como un bebé y que esas actividades tan sencillas para nosotros, en ella fueran un drama; y quien por una enfermedad no terminal, ni crónica ni grave, esperaría depender para todo ello.
Y si, esta hermosa mujer de gran tamaño, brazos y fuertes piernas, lentamente se fue deteriorando y adelgazando hasta perder la fuerza e imponencia que en algún momento la hizo acreedora del apodo de “troncha toro” anécdota que contaba como si fuera un gran logro en su vida. Su condición no solo la diezmó físicamente, también la tiro a la cama obligándola a depender para todos los cuidados de sus familiares y personal de enfermería; sin embargo una madre cabeza de familia, luchadora, trabajadora, emprendedora, con dos hijos jóvenes uno de 17 y otro de 8 años  y una red familiar conformada por sus hermanas y sobrinos, no se podía permitir perder el ánimo y la esperanza de estar mejor y lograba sacar la fuerza suficiente para decidir luchar contra aquello que dramáticamente le había perjudicado su calidad de vida y finalmente su dignidad.
Tuve la oportunidad de conocerla durante su última hospitalización, una mujer alegre, pero entristecida por el dolor físico y emocional, con grandes y hermosos ojos café oscuros de mirada tierna y compasiva, con una sonrisa de niña, que invitaba a alegrarse cada que se le contaba un chiste flojo, devolviendo de manera cortés y desinteresada una iluminada sonrisa, esta misma mujer que me permitió entrar en su mundo, en su vida, en su familia, su pensamiento y sentimientos, fue la que en algún momento de su sufrimiento, solicita a un importante número de profesionales del área de la salud, algunos especialistas y subespecialistas (internistas, dermatólogas, psiquiatra, cirujanos plásticos, ortopedistas, reumatólogo, toxicóloga, nefrólogos, enfermeras, psicólogos y trabajadora social)  le escucharán y le permitieran dejar de luchar, pues así sus enfermedades pudieran ser tratadas y se aspirará que en un plazo de meses se lograran curar, siempre que no se presentaran más complicaciones como lo fueron infecciones en sus heridas, una falla del riñón que la condujo a diálisis 3 veces por semana y unos dolores insoportables que le hacían de los días y las noches un infierno eterno; fué ella quien en un momento de su corta vida me solicita hablar con mis demás compañeros de trabajo, para hacerles entender que la vida no importa por lo larga en meses o años, que un buen día no se califica por estar soleado, con una brisa fresca y un paisaje  verde; que la compañía no es grata cuando el dolor te impide hablar y disfrutarla, que la cama no es la mejor por tener sábanas blancas y sedosas, un colchón amortiguado, cabecera y piecera reclinable, que la comida no es buena por ser tipo hotel 5 estrellas, que la familia no es la mejor por el hecho de pasar día y noche a su lado, contemplando, acariciando, masajeando, ni ayudándole en todas sus necesidades, que la medicina no es excelente por el solo hecho de estar en un alto nivel de complejidad en atención hospitalaria, con los mejores especialistas y subespecialistas, las mejores enfermeras y los medicamentos, equipos e insumos más caros y de calidad, que una ducha no es buena por tener agua tibia y chorro de gran calibre, incluso por salir en chorritos; que todo lo anterior y otras cosas mas no serán nunca buenas cuando la misma vida ha perdido su color, su sonido cotidiano, su sabor, su olor, y el sentir que se está vivo, realmente vivo.
Y así fue, que luego de reunirnos todos los implicados en el manejo de esta maravillosa mujer, primó la sabiduría sobre el conocimiento técnico, la humildad del que sufre sobre el ego del que trata, la bondad del dejar de hacer sobre el perjuicio de intentar seguir haciendo cuando la esperanza es solo sufrimiento, no se imaginan la alegría inundada en lágrimas cuando se le explicó que se aceptaría su determinación de no luchar más y permitir que las complicaciones sumadas a un óptimo control sintomático y un sueño reparador, la encausaran a una muerte tranquila en calma, en paz, escuchada, comprendida, entendida y dignificada.
Finalmente agradezco a esta gran mujer, mamá, hermana, hija y paciente, por su inmensa sabiduría por sus enseñanzas y recuerdos que hacen de la medicina un acto más humano, menos técnico y más honorable.
Solo puedo decir Gracias TT y hasta pronto si algo más sigue cuando esto termine.  
Juan David Osorio G.

viernes, 9 de marzo de 2018

Un alma perdida que conoce a la muerte.





Un alma perdida que conoce a la muerte.
Llega un momento donde estemos o no preparados la vida termina, algunas lo harán de manera natural; por enfermedades largas que lentamente deterioran, acaban, encaman para continuar deteriorándose  hasta  morir, otros por muerte súbita llamada por muchos la muerte del justo o la muerte del noble, paro también está la muerte no natural como los accidentes, homicidio, suicidio y demás:  independiente del camino el fin es el mismo y así nos preguntemos como quisiéramos morir, no es posible predecir cuál será la muerte propia, excepto en casos particulares donde el dueño de la vida (uno mismo) toma la muerte por su cuenta terminando su vida.
La pregunta no solo es como quisiéramos morir, también es importante preguntarnos  como estamos para morir, pues no contamos con la certeza del tiempo. Entonces estamos listos para morir y si no, estamos trabajando en ello para estarlo?

Este video representa esta pregunta de manera animada, pero determinante, además de como muchos aspiran un tiempo más, así sea poco; solicitud respaldada por la cantidad de pendientes que día a día vamos acumulando. Quiero invitarlos a verlo pero no echarlo en saco roto, pues nadie nos ayudara al final a estar tranquilos si nosotros mismos no lo estamos.
Juan David Osorio G.

jueves, 1 de marzo de 2018

ABECÉ CUIDADOS PALIATIVOS




ABECÉ CUIDADOS PALIATIVOS



Este documento en sus generalidades referencia la siguiente frase de la enfermera, trabajadora social y medica  creadora del primer movimiento en cuidados paliativos a nivel mundial, La Dra Cicely Saunders:
 Importas porque tú eres tú. Importas hasta el último momento de tu vida y haremos todo cuanto podamos no solo para ayudarte a morir en paz sino también para vivir hasta que mueras
Sin embargo estamos cerca de lo expuesto en este documento en el año 2016 y en la ley 1733 de 2014 de cuidados paliativos?

Adicionalmente el ABECÉ CUIDADOS PALIATIVOS hace referencia a Colombia como estado miembro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien acoge las recomendaciones de éste organismo en cuanto a las acciones que hacen parte de la atención en Cuidados Paliativos, tal como lo dice la resolución WHA67.19 en el Fortalecimiento de los cuidados paliativos como parte del tratamiento integral a lo largo de la vida.
Pero si se estará cumpliendo con las recomendaciones de la resolución de la OMS?



Creo que desconocemos mucho de este tema, tanto los profesionales de la salud, como de las ciencias humanas y sociales, políticos y población en general, razón por la que quiero compartirlo, para que tengamos un mayor conocimiento en este asunto y logremos las expectativas a las que aspira la OMS en su resolución; pues no es aceptable que la gente se muera por falta de recursos en un país que dispone de ellos, solo que no son bien distribuidos ni bien administrados y lo más lamentable que enfermen y mueran por franco desconocimiento de los derechos que se tiene en un estado que por ley garantiza el acceso a la salud y seguridad social.

Que hacemos en cuidados al final de la vida.

Que hacemos en cuidados al final de la vida.

Que hacemos en cuidados al final de la vida. Puedes ver el vídeo completo en el siguiente link: https://m.facebook.com/story.php?story_fbi...