No es solo unas gracias.
No es fácil habituarnos a la enfermedad, el envejecer y mucho menos al morir, sin embargo, nuestra tarea como profesionales de la salud, en especial, los que día a día acompañamos el proceso de morir de nuestros pacientes y a sus familiares, la mayor gratificación sin lugar a dudas además de una muerte tranquila y sin sufrimiento, es el agradecimiento de quienes acompañan a sus seres queridos en esa dura pero obligada tarea de morir.
Gracias a aquellos que, con dolor y gran tristeza, nos permiten acercarnos al lecho de su ser amado, con la intención de hacer el final, menos tormentoso y más apacible para el paciente y sus acompañantes.
Juan David Osorio G.

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